Crecer también puede sentirse extraño.

A veces los cambios llegan rápido. Otras veces parecen no llegar nunca. Y muchas veces nadie nos explica cómo sentirnos al respecto.

Cambios

Tu cuerpo no está mal por cambiar.

Cambios físicos

Cada cuerpo cambia a su propio ritmo.

La pubertad puede traer cambios en la voz, el cuerpo, la piel, el vello y muchas otras cosas. Ninguna experiencia es exactamente igual a otra.

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Cambios emocionales

Sentir más cosas también es parte de crecer.

A veces aparecen inseguridades, emociones intensas o comparaciones con otras personas. Y eso puede sentirse confuso.

¿Y si crecer no tuviera que sentirse tan solitario?

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Crecer también implica descubrir quién eres.

Y nadie debería sentirse mal por seguir entendiéndose.

Entender los cambios también es una forma de cuidarnos.